Después de dormir como troncos toda la noche, gracias a las cerca de 48h sin dormir por culpa del famoso jet lag, nos sonó el despertador a las 07.00h ya que a las 9.00h salía nuestro primer bus en el continente sudamericano.

No os vamos a engañar, si algo nos preocupaba de Sudamérica era la posible inseguridad en diferentes zonas del país.
Por ese motivo comenzamos nuestro viaje un poco con "pies de plomo", intentando documentarnos de todos nuestros pasos, así que reservamos nuestro billete de autobús hacia Paracas con la compañía más famosa del país Cruz del Sur

Después de viajar 6 meses por el Sudeste Asiático, esta compañia nos pareció como si viajásemos en "alto standing". Seriedad a la hora de embarcar, posibilidad de facturar tu mochila, autobuses semi-nuevos con wifi, asientos semi-cama...etc Una auténtica maravilla.

La mayoría de compañias de autobuses de Lima salen del mismo lugar, la avenida Javier Prado. Por unos 10-15 soles te llevarán hasta aquí desde cualquier punto turístico de la ciudad.

En apenas 5 horas, nos plantamos en la estación de autobuses del pueblo costero de Paracas.

Paracas es un pequeño pueblo costero de apenas 4 o 5 calles, famoso por sus dos reservas naturales, la reserva natural de Paracas y las islas Ballestas.

Al llegar a la estación de autobuses de Paracas no tendrás ningún problema para llegar hasta el centro del pueblo, ya que esta estación se encuentra a escasos 200 metros de este.

En Paracas encontrarás infinidad de alojamientos, en 200 metros de distancia que hay hasta el pueblo desde la estación, creo que nos ofrecieron alojamiento unas diez personas.

Al llegar al centro del pueblo comenzó nuestra búsqueda de alojamiento. Echábamos en falta esta sensación, la sensación de levantarte y no saber dónde dormirás esa misma noche, no saber con quien te encontrarás o tener la posibilidad de negociar y elegir un alojamiento con tus propios ojos, no separados por una pantalla de ordenador.

Después de preguntar en 4 o 5 alojamientos, situados en la avenida principal, en la misma avenida que se encuentra la estación de autobuses, nos cruzamos con la propietaria del Hotel Ocean Planet. Una señora muy simpática, aunque en momentos su simpatía era demasiado evidente que era para captar clientes. Nos ofreció un pack completo de nuestra estáncia en Paracas. Casi sí nos descuidamos nos organiza nuestro viaje entero por Perú. Su oferta era la siguiente, dos noches de hotel en una habitación doble con baño privado por 80 soles y los dos tours de las reservas naturales por 90 soles los dos.

Inicialmente tanta oferta y tan rápido nos asustó, no somos mucho de tours y mucho menos coger estos en agencias. Así que le dijimos a la señora que sinceramente nos gustaría contrastar antes los precios de los tours en el embarcadero del pueblo, que es el lugar donde se compran oficialmente. La mujer con una sonrisa en la cara nos dijo que su oferta era muy buena y que no encontraríamos alojamiento más barato en el pueblo, ni una oferta mejor por los dos tours.

20 minutos después volvimos al alojamiento de la señora, tenia razón. Todos los alojamientos eran más caros y la oferta por los dos tours en casi todas las agencias y hoteles del pueblo eran 10 o 20 soles más.

La señora muy amable, nos volvió a sonreír y nos dijo textualmente "Prefiero perder 10 o 20 soles y tener gente, que no que pasen los clientes de largo".

Así que 2h después que nuestro autobús llegara a Paracas, dejábamos las mochilas en nuestra casa durante los próximos dos días.

Ese día no teníamos mucho más que hacer, ya que los dos tours de las reservas naturales los realizaríamos al día siguiente, así que nos dedicamos a recorrer las pocas calles que tenía el pueblo costero y disfrutar de la buena temperatura que hacía ese día sentados en la arena del mar mientras veíamos aparecer a cientos de barcos de pescadores en el muelle situado a pocos metros.

Paracas tiene un pequeño paseo marítimo, 200 metros escasos, dónde encontrarás muchos locales dónde podrás tomar una cerveza o comer, a un precio más elevado eso sí, mientras te relajas delante del mar.

Aunque nosotros te aconsejamos que sí quieres comer bueno, bonito y barato, te alejes de la playa y en calles paralelas al paseo encontrarás restaurantes locales, a lo mejor no tan vistosos, pero que te garantizamos que por pocos soles quedarás más que satisfecho.

Al día siguiente a las 07.00h nos esperaba nuestro barco por las islas ballestas. 

Las islas ballestas, llamadas las galapagos de los pobres, son un conjunto de islas únicamente habitadas por todo tipo de animales, especialmente leones marinos e infinidad de aves.

La única forma de llegar a ellas es contratar un tour, como hemos dicho anteriormente, suelen salir aproximadamente por 45 soles más 10 soles de la tasa obligatoria del estado por ser una reserva natural.

Los tours salen durante todo el día del embarcadero principal de Paracas. Los más concurridos són los realizados a primera hora de la mañana, ya que es cuando se pueden ver más leones marinos o ha última hora de la tarde para poder ver el atardecer.

Nosotros realizamos el tour a primera hora y quedamos muy satisfechos. Es recomendable coger algo de abrigo, ya que ha primera hora de la mañana hace un poco de frío.

El tour por las islas aproximadamente dura dos horas y prepara tu cámara, porque seguro que no vas a quitar el ojo del objetivo.


Después de realizar el tour de las islas ballestas fuimos a desayunar, por cierto incluido en nuestra primera noche de alojamiento.
La mayoría de los desayunos económicos de Perú consisten en tostadas con mantequilla y mermelada, fruta, zumo o jugo y café.

Después de llenar la barriga nos fuimos hasta nuestro alojamiento, dónde nos esperaba un mini autobús para llevarnos y enseñarnos los puntos más importantes de la reserva de paracas.

Antes de dar mí opinión sobre este tour, tenemos que repetir que nosotros no somos muy partidarios de los tours, no nos gusta que nos lleven como ovejas y ni mucho menos que me digan el tiempo que tengo para ver una cosa o hacer una foto... Pero bueno esto son los tours y nosotros fuimos los que sin pensar en todo esto nos dispusimos a disfrutar de la reserva de paracas.

Mientras íbamos en el autobús vimos diferentes parejas en bici que se dirigian por la carretera hasta la reserva de Paracas. En ese momento fue cuando Vero y yo nos miramos y dijimos, "mierda, la hemos cagado". Sí nos hubieramos informado mejor y hubiéramos sabido que era posible realizar la visita a la reserva en bicicleta, sin duda habríamos alquilado un par de ellas y hubiéramos pasado el día en la reserva, en vez de ir en modo oveja.

Hay que decir que económicamente hacer la visita en bici te sale unos pocos soles más caros y físicamente sudarás un poco más, pero creemos que sí estás medianamente bien físicamente disfrutarás mucho más de tu visita a la reserva que en modo tour.

El tour por la reserva dura unas 4h aproximadamente, más una hora de parada en los restaurantes de la reserva para comer. 

El tour consiste en visitar los alrededores de la playa roja, visitas un mirador dónde se puede ver esta desde arriba y posteriormente bajas a verla a pie de mar.

Sinceramente, nuestra visita a la reserva natural de Paracas nos dejó un poco indiferentes, no sabemos si fue por visitar esta en modo tour o la rabia que nos dio no habernos informado mejor de las formas de visitar la reserva.

El resto del día nos dedicamos a relajarnos en la pequeña playa de Paracas. Estirados al sol como dos lagartijas intentando absorver los máximos rayos posibles.

Paracas había sido nuestra primera toma de contacto con Perú lejos de la capital. Tranquila, relajada, bonita y con mucho jugo que exprimir.