Después de pasar dos muy buenos días en el pueblo de Paracas, tocaba colgarse de nuevo la mochila y decidir cual sería nuestro siguiente destino.

Inicialmente tuvimos bastantes dudas sobre que rumbo seguir. Dudábamos si pasar una noche en Huacachina y otra en Ica, pasar un solo día en el Oasis de Huacachina y coger un autobús nocturno hasta Arequipa, dirigirnos directamente a Arequipa...

Teníamos muchas opciones en la cabeza, pero nuestra idea principal era ver lo máximo posible gastando lo mínimo, pero el Oasis de Hacachina era un hueso duro de roer.

Huacachina consiste en un oasis artificial rodeado de alojamientos, restaurantes y tiendas de souvenirs en medio de un desierto de dunas. Al estar preparado exclusivamente para el turismo los precios de todo en general són bastante superiores a lo que te puedes encontrar en el resto del país, por ese motivo finalmente decidimos coger un autobús a primera hora de la mañana por 15 soles por persona y pasar el día en el Oasis y por la noche coger un autobús nocturno hasta Arrequipa.

A las 09.00h de la mañana estábamos sentados en una mini-van con 6 personas más dirección al oasis artificial más famoso del mundo.

Al llegar a Huacachina te das cuenta que todo, absolutamente todo, esta preparado para que el turista page y disfrute. 

La actividad turística principal del oasis, consiste en hacer un tour por las dunas con unos buggies gigantes tipo 4x4 y deslizar por estas con unas tablas de snowboard.

En cada esquina encontrarás agencias para poder reservar este tour, así que te aconsejamos que no lo reserves con antelación en pueblos anteriores, ya que el precio que encontrarás al instante en Huacachina será muy inferior al que te ofreceran en pueblos cercanos.

Nada más llegar a Huacachina nos cruzamos con Raul, dueño del Hospedaje Rocha, el cual nos comentó que le quedaban dos plazas para llenar un buggie a última hora de la tarde, para ver el atardecer.

Nos habían recomendado que sí hacíamos este tour, el más recomendado era el de última hora, ya que el atardecer que se ve desde las dunas es espectacular, horas después visto lo visto tenían toda la razón.

Raul nos ofreció 2h de buggie, más 1h de snow por las dunas por 30 soles por persona. Además nos guardaba las mochilas de forma gratuita, cosa que en otras agencias y hospedaje nos las cobraban.

Después de preguntar el precio a difrentes compañeros del tour, creemos que el precio real por este tipo de actividad ronda los 25-35 soles por persona. Todo lo que supere este precio es regateable totalment.

Una vez dejadas las mochilas en el hospedaje, como hasta las 16.00h no comenzaba nuestro viaje en buggie, fuimos a dar una vuelta por el oasis.

Bajo nuestro punto de vista creemos que quedarse más de un día en este lugar no es necesario, ya que no hay mucho más que hacer aparte del viaje en bugle por las dunas.

Aprovechamos para buscar un sitio medianamente económico para comer y después nos estiramos debajo de un árbol y echamos una cabezadita con vistas al oasis.

A las 16.00h nos dirigimos para el punto de inicio de nuestra tarde en buggie por las dunas.

Hemos de reconocer que nos sorprendió positivamente la tarde que pasamos en las dunas. Desde nuestro punto de vista, creemos que es una actividad muy recomendable, bastante económica y que pasarás una tarde muy divertida y agradable.

Casi sín quererlo nos colocamos en la primera fila del buggie, nos lo pasamos genial, duna arriba, duna abajo... Fue muy divertido tener la sensación de estar en una montaña rusa pero estando encima de un vehículo con 4 ruedas y circulando por una dunas en medio de la nada.

Después de estar más de 50 minutos haciendo el loco por las dunas, el conductor se paró en lo alto de una duna desde donde se podía ver toda la ciudad de Ica. 

Después de estar un rato contemplando esas bonitas vistas, tocaba cambiar de duna, coger el snowboard y intentar deslizar duna abajo subido encima de la tabla.

No teníamos mucha fe en esta actividad, ya que creíamos que consistiría en deslizar por dunas pequeñas, pero os aseguramos que las dunas una vez en el filo de estas con la tabla en la mano intimidan.

Pasamos un buen rato, pero aún quedaba lo mejor, la caída del sol.

Nos volvímos a subir al buggie y fuimos a otra duna, donde tuvimos la suerte de ver uno de esos atardeceres que hacen que sobren las palabras.

La tarde se pasó volando, buena señal que habíamos pasado una tarde para recordar compartida con muy buena gente.

Era la hora de poner rumbo a Ica para coger nuestro autobús nocturno dirección Arequipa.

Cogimos un taxi por 6 soles, bueno realmente era el coche de un joven que iba a buscar a su madre que había ido a comprar. Muy amable nos dejó en la estación de autobuses de Cruz del Sur de Ica después de compartir un viaje de chachara sobre la situación en España.

Había sido un gran día, cada vez nos gustaba y nos sentiamos más comodos en este país, no solo por los lugares magníficos que habiamos visitado sino por toda esa gente con la cual nos habiamos cruzado.