Después de pasar todo el día en el Oasis de Huacachina dando tumbos en el buggie, tocaba cambiar de ciudad. Dormir en Huacachina es de lo más caro, ya que todo el oasis está hecho cara al turismo así que decidimos ir hasta la estación de buses de Cruz del sur de Ica

Por norma ésta compañía de buses es bastante sería y no suele tener retrasos de ningún tipo, pero ésta vez tuvimos uno de cerca de dos horas. Sobre las 22.30h de la noche nos subíamos al autbús dirección Arequipa.

El bus nocturno nos dejó en la estación de Arequipa sobre las 6.00h de la mañana. La estación central está bastante alejada del centro, aproximadamente a 20 minutos en taxi por 10/s. 

Nada más poner pies en tierra, tres o cuatro propietarios de hostales se dirigieron a nosotros como lobos hambrientos para intentar conseguir que dos gringos, ósea ser nosotros, se quedaran unos días en su alojamiento. Finalmente, nos decantamos por el alojamiento de una señora muy amable y graciosa.

Normalmente este momento de conseguir alojamiento puede resultar un poco estresante o pesado, pero nosotros intentamos tomarlo como un juego. Intentar buscar aquel propietario que mejor nos entre por los ojos y más simpático o gracioso nos resulte. Muchas veces hay que decir que no acertamos con la elección y en alguna que otra ocasión hemos tenido que salir corriendo después de ver nuestra habitación. Pero muchas otras también hemos encontrado habitaciones buenas, bonitas y baratas, que además nos hacen llevarnos conocer una persona que recordaremos muchas veces de por vida.

Yo, Vero, me encontraba peor que mal, así que después de instalarnos en el hostal sweet home por 35/s la noche, con baño compartido nos echamos a dormir un rato para poder reponer fuerzas.

El hostal no era muy acogedor, pero la señora era muy atenta y aunque no fuera de los hostales más bonitos estaba limpio y bastante cuidado.

Una vez despiertos nos pusimos en marcha para explorar el centro histórico de Arequipa.

Paseando por sus calles pudimos darnos cuenta que en ellas había un toque diferente a todas las demás ciudades que habíamos visto en Perú, Arequipa era moderna pero seguía conservando su arquitectura antigua, con pequeños edificios y colores claros.

Caminamos por el centro hasta llegar a la plaza de Armas dónde nos sentamos un rato para poder escondernos del sol. Yo seguía con unas ganas enormes de vomitar así que no tenía estómago para comer nada, pero nos acercamos hasta una pastelería dónde Sergio se puso las botas con diferentes pastelitos.

En Perú muchas de las carreteras están llenas de curvas, así que decidios comprar biodramina en una farmacia cercana a la Plaza de Armas.

 Antes de seguir con nuestra ruta turística nos acercamos por el hostal donde nos alojamos para informarnos sobre el trekking del cañón de cola. Un trekking de dos días y una noche rodeados por el famoso cañón de colca. Finalmente después de meditar sobre nuestras ganas de caminar dos días como si no hubiera un mañana, ya que habíamos leído que era un trekking un poco exigente, lo cogimos para comenzar el día siguiente a las 4.00h por 300/s.

Después de mentalizarnos que al día siguiente  comenzábamos la aventura por el cañón de colca, volvimos a salir a las calurosas calles una vez más para dirigirnos al monasterio de Santa Catalina por 80/s los dos

El monasterio de Santa Catalina es cómo una pequeña ciudad hecha de barro con influencia española, que ocupa una área de 20mil metros cuadrados. La visita por el monsterio es bastante extensa y te permite pasear de forma tranquila disfrutando de esa tranquilidad que caracteriza el monasterio.

Después de cerca de hora y media salíamos del monasterio para merendar algo, estabamos bastante cansados después del viaje en bus desde Ica, así que decidimos cenar pronto y no merendar, por desgracia de Sergio y su adicción a los dulces. Cenamos  en un italiano bueno, bonito y barato dónde además la dueña era de lo más amable y atenta y puesto que yo soy una adicta a la comida italiana estaba más que claro que íbamos a repetir sitio de cena en días siguientes.

De camino al hostal nos dimos cuenta de lo cansadisimos que estábamos y de lo bien que íbamos a dormir, lástima que el reloj iba a sonar a las 4.00h de la mañana para ir hacer un trekking del cuál yo no me había informado todo lo que debería.