El despertador sonó casi casi con la salida del sol, era hora de volver a colgarnos nuestras mochilas y poner rumbo a un nuevo país, o eso creíamos.

Salimos de nuestro alojamiento con la intención de llegar ese día a Bolivia, cosa que sabiamos que iba a estar complicado, ya que desde Arequipa hasta Copacabana, nuestra primera parada en Bolivia, habían unas cuantas horas de trayecto en autobús y el paso fronterizo entre Perú y Bolivia cerraba a las 18.00h.

En resumen, seguramente tendríamos que hacer este trayecto en dos etapas, cosa que tampoco nos importaba demasiado.

Cogimos nuestro autobús en Arequipa a las 09.00h con destino a Puno, con la intención de llegar a las 14.00h aproximadamente y seguidamente coger otro autobús a Copacabana.

El trayecto fue bastante tranquilo, pero como siempre los horarios de transporte nunca son exactos cuando viajas , así que pusimos pie en Puno a las 14.45h, 15 minutos después de que el último autobús del día hacia Copacabana hubiera salido.

Nuestras dudas sobre si podríamos pasar ese día a Bolivia se habian cumplido, así que tendriamos que hacer noche en el pueblo con vistas al lago a más altura del mundo, el lago titicaca.

Al llegar a la estación de Puno se nos cruzó una de esas señoras que te venderian hasta las piedras de la montaña de su país si tu quisieras, pero tan simpática que si montaras un negocio la ficharías seguro.

La señora casi sin darnos cuenta nos había vendido un billete de bus a las 07.00h para la mañana siguiente a Copacabana por 20 soles por persona, una visita a las islas Uros situadas en el lago y una noche de alojamiento en un alojamiento situado cerca de la estación para no tener que nadrugar demasiado a la mañana siguiente.

Es cierto, que se lo intentamos poner difícil a la señora y nos hicimos los duros regateando hasta el último sol. 

¿Tenia que ganarse algo el negocio no?

Así que una vez realizados los trámites y los negocios, el propietario de nuestro alojamiento, Hostal Orillas del Titicaca, nos vino a buscar en coche para llevarnos hasta su alojamiento para no cargar con las mochilas, todo un detalle por su parte.

Hay que decir que el alojamiento era mucho mejor de lo que esperábamos, habitación grande, baño con agua caliente, Wifi de buena calidad y por un precio bastante razonable, 35 soles por persona.

Minutos después de dejar nuestras mochilas, nos dimos cuenta que casi eran las 16.00h, hora a la cual nos venian a recoger para llevarnos al puerto de Puno para visitar las islas Uros.

Así que fuimos a una pequeña bodega situada al lado de nuestro alojamiento y compramos algo de fruta y agua para comer, ya que con las negociaciones con la mujer de la estación se nos había echado el tiempo encima y no habiamos podido comer.

Minutos después apareció un coche para llevarnos al pequeño puerto de Puno situado a escasos 500 metros de nuestro alojamiento.
Esto són las cosas graciosas de contratar excursiones.

Inicialmente no teníamos la intención de visitar las Islas Uros, ya que pocos días después queríamos visitar la isla de sol, tambien situada en el lago titicaca, pero no teníamos planeado que hacer esa tarde y la señora al haber comprado el billete de autobús en su empresa, nos dejó la excursión muy económica, 20 soles por persona.

Así que casi sin darnos cuenta ya estábamos sentados en nuestra barca para poner rumbo a las islas Uros.

Las islas de Uros son un conjunto de islas hechas por el ser humano con una planta acuática recogida en el mismo lago titicaca llamada totora.

Estas islas en el pasado se realizaron para poder sobrevivir de la invasión española y familias abandonaron la tierra firme para vivir en el lago y sobrevivir únicamente y exclusivamente de él, ya que cazaban y recolectaban en este lugar. Únicamente se dirigian a tierra firme para poder realizar el trueque, cambiaban lo que ellos conseguian en el lago por otros materiales que solo podian conseguir en tierra firme.

Como todo, estas islas han pasado a ser más bien un circo turístico, dónde las familias han abandonado la vida recolectora para vivir del turista.

Una vez en la barco nos dirigimos hasta la zona dónde se encuentran las islas Uros, a unos 20-25 minutos de distáncia desde el puerto de Puno.

Actualmente en este lugar existen más de ochenta islas, de 50-80 metros cada una, y viven cerca de 2.500 personas. En cada isla viven cinco o seis familias, donde los hombres se encargan de cazar, recolectar y dar forma a la isla y las mujeres se encargan de cocinar y realizar artesania para vender a los turistas.

La visita a pesar de ser bastante turística y enfocada a venderte productos realizados, teóricamemte, por las mujeres de la isla, fue bastante interesante y entretenida, aunque es cierto que en momentos nos sentimos un poco incómodos ya que en todo momento intentaban venderte todo lo que mirabas o tocábas.

Después de pasar un tarde por el lago titicaca volvíamos a tierra firme una vez caído el sol. 

Casi sin querer habíamos tenido la suerte de disfrutar del lago situado a más altura del mundo, pero también habíamos exprimido nuestras últimas horas en  Perú, eso sí DE MOMENTO!