Después de más de 12 horas de avión, con una escala express en Madrid, a las 05:30h am. pusimos por primera vez los pies en Sudamérica. 

Comenzaba nuestra aventura!

Al llegar al aeropuerto de Lima, capital de Perú, recogimos nuestras mochilas, por cierto no somos muy fans de facturar nuestro equipaje, preferimos llevar menos ropa y poder llevar este con nosotros en cabina, después de esperar cerca de 45 minutos para ver salir las mochilas por la cinta, nos hizo recordar porque tenemos esta manía.

Ya con nuestras mochilas en la espalda, nos pusimos manos a la obra y comenzamos a buscar la forma más económica de llegar al barrio de Barranco.

La ciudad de Lima, bajo nuestro punto de vista, turisticamente hablando estaría dividida en tres partes:

  1. Barranco, distrito bohemio de la ciudad.  Es ese lugar perfecto para encontrar esa cafetería con ‘’rollito’’ y bicicletas filies aparcadas en la puerta, dónde tomar un buen café con música alternativa de fondo.
  2. Miraflores, distrito lujoso. Ese distrito presidido por altos edificios de apartamentos de alto standing con vista a al mar y al paseo marítimo (aquí llamado malecón).
  3. Centro y Centro histórico, corazón de la ciudad. Tráfico y gente por todas las esquinas y a todas horas, que se mezclan con la tranquilidad y la paz de parques y museos.

Después de preguntar en el punto de información y diferentes guardias de seguridad, nos decidimos a coger lo que aquí llaman ‘’Taxi Seguro’’. Este tipo de taxis, son vehículos sin ningún tipo de logotipo, y únicamente se encuentran en el aeropuerto o por petición de alojamientos. Tenemos que decir que durante todo nuestro paso por Perú, esta fue la única vez que cogimos este tipo de taxi. Con esto no queremos decir que hicimos lo correcto, porque durante el trayecto hasta barranco, aproximadamente 45 minutos, el taxista nos explicó que se producían robos a turistas en taxis, ya que mucha gente se hacía pasar por taxistas sin ningún tipo de licencia.  Nosotros no tuvimos ningún tipo de problema y tenemos que decir que nuestra experiencia con taxis normales fue mucho mejor y más económica. El recorrido del aeropuerto hasta Barranco nos costó 60 soles.

Después de 45 minutos aproximadamente llegamos a nuestro alojamiento, CASITA LIBERTAD. Normalmente nuestra primera noche de viaje la solemos reservar por internet, para evitar búsquedas después de tantas horas de viaje. Por ese motivo nuestra primera noche en la ciudad nos  salió un poco más cara, 70 soles habitación doble con baño compartido.

Este alojamiento consiste en una pequeña casa familiar con 4 habitaciones y un pequeño baño compartido para estas. Desde primer momento nos acogieron muy bien y nos ayudaron en todo lo que necesitamos. El alojamiento cuenta con desayuno incluido, a nosotros nos pareció bastante completo (huevos revueltos, fruta, embutido, tostadas con mermelada, jugo y café).

Al llegar muy pronto al alojamiento, aún no estaba lista nuestra habitación, así que nos fuimos a buscar algo abierto para desayunar algo.

Desde primer momento Barranco nos gustó, no sabemos si fue esa tranquilidad que aún había a pocos minutos de la salida del sol, pero Vero y yo nos miramos y dijimos: "Esto moolaaaa!".

Barranco es un distrito que en los últimos años se ha convertido en una visita obligada para turistas en la ciudad, por ese motivo es un barrio con mucha seguridad, donde podrás pasear sin ningún tipo de inseguridad y tu única preocupación será disfrutar de estas calles que en cualquier rincón esconden lugares de postal.

Después de desayunar volvimos al alojamiento para conocer nuestra habitación y darnos una necesita ducha después de un viaje largo.

Una vez listos salimos a recorrer Barranco y Miraflores. Al saber que volveríamos al final del viaje a esta ciudad y ser el primer día de viaje, después de un largo vuelo, decidimos tomarnos el día con tranquilidad.

Nos dirigimos al malecón y cogimos este en dirección Miraflores. Al pasear por este paseo marítimo en las alturas, dónde tendrás unas vistas inmejorables del mar, te darás cuenta que te encuentras en la parte adinerada de la ciudad.

Edificios altos con seguridad en todas las esquinas, coches de alta gama y personal de limpieza en cada piso que saca brillo a los cristales mientras los propietarios de estos se van a trabajar.

El malecón nos resultó un bonito lugar para pasear, hacer deporte o simplemente sentarte a contemplar a los surfistas mientras pelean por coger esa ola perfecta.

El principal atractivo del malecón es su centro comercial de alto standing, LARCOMAR. No te recomendamos que compres souvenirs en este lugar ya que te van a costar 5 o 6 veces más caros que en cualquier rincón de Perú. Seguramente si estas leyendo este blog, no creemos que los diseñadores de alto nivel sean tu pasión, así que seguramente hagas igual que nosotros, mirar pero no tocar.

A parte de este moderno centro comercial, durante todo el paseo encontrarás diferentes parques, el más famoso el llamado Parque del Amor, que tiene una decoración tipo Parque de Gaudí de Barcelona.

Después de pasar toda la mañana recorriendo el malecón, nos pusimos manos a la obra para encontrar algo para comer. De casualidad nos cruzamos con el RESTAURANTE NATALIA. Un restaurante familiar situado en la C/ Alcanfores al lado del centro comercial Fiesta, dónde comimos un menú de primer plato, segundo y postre más bebida por 11 soles. Un lugar muy recomendable, dónde por como nos miraban los camareros no estaban muy acostumbrados a recibir turistas.

Después de comer nos dirigimos a la C/ Sthel, al supermercado METRO para comprar un billete de autobús para el día siguiente a Paracas, nuestro segundo destino. Finalmente, compramos dos pasajes con la compañía CRUZ DEL SUR por 55 soles por persona.

Después de comprar los billetes, paseando tranquilamente nos dirigimos de nuevo al malecón, para sentarnos y que las vistas del mar nos ayudaran a bajar la comida.

Sentados mirando las olas, el cambio horario comenzó hacer su efecto y el cansancio del largo vuelo se sumó para que decidiéramos que ese día había sido lo suficientemente completo. Así que pusimos rumbo de nuevo hasta Barranco y después de tomar un café a media tarde pusimos punto y final a un día que había comenzado en Barcelona muchas horas atrás y terminaba en un pequeño alojamiento en Lima.